9 de septiembre de 2012

Como narrar y no morir en el intento (III) - El tamaño y las formas importan (Parte 1)

Pues sí, en el rol el tamaño también importa, pero sobre todo importan las formas. ¿Ser educados? No, no me refiero a ese tipo de formas, sino a COMO jugamos... pero sobre todo como dirigimos. He conocido magnificos "narradores" de roles en vivo (directores de juego más bien, el termino narración en un rol en vivo queda algo desplazado)  y que en cambio son pesimos directores en mesa (si, lo siento, pero hay que ser realista) . Y es que las "formas" en que se puede jugar a rol son tan distintas que los narradores que se necesitan también lo son. Esto también aplica para el tamaño de las crónicas. Generalmente, aunque la historia pueda ser larga, se puede narrar mucho mejor y sin perder fuerza cuando la dividimos en "capítulos".

Rol en vivo: Generalmente tardan días, semanas o incluso meses en prepararse y habitualmente (salvo que este falto de cordura) no tienen un único narrador. Es una historia en la que, por regla general, el narrador tiene muy poco control sobre lo que ocurre y tan solo puede mantenerlo mediante eventos.

Los jugadores suelen tener una ficha inicial bastante trabajada y un sistema para poder "utilizarla" (cartas, juegos de piedra-papel-tijera, usos limitados de habilidades...).